Es tiempo de dejar de adorar al crecimiento económico

LimitesPlanetarios&Crecimientopor Brenet Blackwelder 
– Existen límites físicos al crecimiento en un planeta finito. En 1972, el Club de Roma publicó un reporte innovador: Los límites al crecimiento (con doce millones de copias en 37 idiomas). Los autores predijeron que llegando al 2030, nuestro planeta sentiría un fuerte apretón en recursos naturales, y dieron justo en el blanco.

En el 2009, el Centro de Resiliencia de Estocolmo, introdujo el concepto de límites planetarios para ayudar a las personas a dimensionar la naturaleza de los desafíos que plantean los límites al crecimiento y los límites físicos y biológicos. Definen nueve límites que son esenciales para la existencia humana, que de ser cruzados, podrían ocasionarse cambios ambientales abruptos o irreversibles.

La economía global debe ser vista desde una perspectiva macro para darse cuenta de que la vulneración de los límites planetarios pone en peligro muchos de los ecosistemas que sustentan las vida. Sin los ecosistemas funcionales, la propia supervivencia de las formas de vida, así como las instituciones humanas, se pone en dudas, incluida cualquier economía . No hay economía en un planeta muerto!

Estos límites aplican a la economía porque la economía es una subsidiaria de propiedad total de los ecosistemas que hacen posible la vida en la tierra. (Contar con algún conocimiento de ecología debería ser un prerequisito para el grado avanzado en economía!). A los científicos les preocupa que ya hemos sobrepasado los límites sobre los flujos biogeoquímicos (nitrógeno) y la integridad de la biosfera (diversidad genética).

La economía global actual y varias economías regionales y nacionales descuidan regularmente los límites planetarios. Cruzar uno de esos límites es equivalente a estrellarse contra una barrera protectora y caer por un precipicio. El estímulo ciego al crecimiento económico, que no respeta estos límites, está conduciendo al colapso a las civilizaciones humanas. Dos de los tipos más dañinos de crecimiento son despiadados y sin futuro.

El crecimiento despiadado beneficia a unos pocos de arriba pero no hace nada por la clase media. Una de las razones por las que la campaña presidencial de Bernie Sanders atrajo una audiencia tan masiva es que dijo que de los temas más cruciales que enfrenta Estados Unidos es la enorme discrepancia entre la clase media y la de los billonarios.

El crecimiento sin futuro destruye recursos como el agua, los bosques, la pesca y las tierras cultivables que serán necesarias para nuestros hijos y nietos, y para la fauna Silvestre. El crecimiento sin futuro tiene conflictos directos con los valores de la familia común. Le decimos a nuestros hijos que guarden para el futuro en lugar de malgastar su dinero. No les decimos que gasten más que sus pares. No les decimos que juzguen la calidad de sus vidas en base a las posesiones materiales y los reportes financieros trimestrales.

Para permanecer dentro de los nueve límites planetarios, las naciones deberan despojarse del fetiche del crecimeinto económico y transitar hacia una economía del verdadero costo, la economía del estado estacionario. Algunos de los pasos cruciales incluyen:

1. Reemplazar el PBI como medida del bienestar (hay muchos trabajos hechos para dar con un indice para la productividad sustentable).
2. Hacer que la Comisión Nacional del Mercado de Valores ( CNMV) exija a las corporaciones que publiquen sus externalidades negativas al ambiente (polución) (puede haber esperanza en la CNMV debido a sus recientes decisiones de requerir a sus CEOs que publiquen sus salarios junto con los de los trabajadores promedio en sus empresas).
3. Ir hacia una semana de cuatro días de trabajo para asegurar el pleno empleo (esto ha pasado en algunos países de Europa; el economista canadiense Peter Victor tiene artículos sobre por qué este es un paso fundamental).
4. Desmaterializar la economía (por ejemplo, que sea más barato reparar un electrodoméstico que comprar uno nuevo).
5. Identificar las áreas en las que la economía debería crecer – y aquellas en las que debería contraerse o decrecer (por ejemplo, el uso de combustibles fósiles debería contraerse bruscamente y, al hacerlo, la azotea solar crecerá para convertirse en una parte mucho mayor de la economía mundial).
6. Identificar el tipo más atroz de crecimiento económico (perverso y sin futuro) y mostrar cómo sus costos exceden a sus beneficios.
7. Estabilizar la población para evitar que la humanidad transgreda los nueve límites.

Hay alrededor de siete mil millones de personas en la Tierra hoy, y los pronósticos indican que habrán nueve mil millones para el 2050. Casi mil millones de personas desnutridas ya están sintiendo la presión, que dolorosamente dan testimonio de la verdad de lo que Malthus predijo hace dos siglos. Algunos primeros pasos clave para estabilizar la población en forma progresiva son:

1. Empoderamiento de la mujer
2. Exigir a toda la asistencia extranjera que sea diseñada de manera que las muejeres estén mejor como resultado
3. Hacer ampliamente disponibles los anticonceptivos

Nuestra economía global está tratando el planeta como si fuera un negocio en liquidación de ofertas. Incluso las organizaciones ambientales – devotas de la protección del medio ambiente- han sido lentas en reconocer las principales causas de la degradación ambiental, como los incentivos económicos perversos que fomentan la extracción de materias primas y el uso de energía no renovable. Necesitamos líderes ambientales para hablar a favor de la nueva, justa y costo-verdadera economía; y para desafiar la aceptación sin sentido del crecimiento económico, más aún el crecimiento económico despiadado y sin futuro. Los líderes ambientales deberían conducir el impulso hacia la reorientación del pensamiento económico en los cambios que tendremos que hacer si vamos a pasar a una economía más saludable que exista dentro de los nueve límites planetarios. Sólo si la humanidad se mantiene dentro de estos nueve límites puede continuar desarrollándose y prosperar para las generaciones venideras.

Artículo publicado originalmente en CASSE, 28 de octubre de 2015. Traducido al español por CLAES. Se reproduce aquí únicamente con fines informativos.