Wouter van Ginneken: “La sociedad debe presionar a los gobiernos para que terminen con la pobreza”

Wouter van Ginneken: “La sociedad debe presionar a los gobiernos para que terminen con la pobreza”

Wouter van Ginneken es holandés y lleva una vida dedicada a analizar la seguridad social, el empleo, la distribución del ingreso y la protección social. Es también un hombre optimista, según se define, y no deja de serlo ni aún cuando habla de que es posible erradicar la pobreza. Estuvo en Buenos Aires, como miembro fundador de la Global Coalition on Social Protection Floors, en un encuentro internacional organizado por CIPPEC.

¿Hay esperanza para la pobreza?

Sí.

¿Por qué?

En primer lugar porque ahora somos 7 mil millones de personas en el mundo y antes había más pobres (según cifras del Banco Mundial en 2011 el 12,7% de la población vivía con menos de 1,9 dólares por día, y en 1990 ese porcentaje era del 37%). Pero no es sólo una cuestión de pobreza sino también de repartir la riqueza. Tenemos dinero para hacer todo. El problema es cómo promover la solidaridad. Hacer entender que yo, como holandés, soy responsable de la pobreza en India. El mundo es una pequeña ciudad, toda la población es la misma.

¿Cambió el concepto de pobreza?

Un poco. En primer lugar, es un concepto absoluto. No se puede vivir sin un cierto ingreso, sin acceso a la salud y a la educación. Pero las estimaciones de pobreza absoluta se calculan entre mil millones y dos mil millones de personas. Entre el 10 y el 15% son absolutamente pobres.

Entonces, ¿no es sólo una cuestión de ingresos?

Exacto. También es no tener acceso a los servicios de salud, de educación, a un techo. Hay un millón de personas que no tiene una casa adecuada, que vive en villas miserias. Sin embargo, progresó el acceso al agua potable. En 15 años, 2 millones de personas lo lograron. Han sucedido cosas muy positivas. Podemos hacerlo.

¿Es posible la pobreza cero?

Sí. Tenemos recursos para lograr la pobreza cero. Falta solidaridad.

¿Sólo es un tema de solidaridad? ¿Qué pasa si los líderes políticos no toman decisiones en ese sentido?

Es también una manera de gobernar el mundo. Para eso existe la Agenda 2030, establecida por Naciones Unidas. El objetivo principal pasa por erradicar la pobreza en todas sus formas y en todos los lugares antes de ese año.

¿Vino a hablar de eso en esta visita a la Argentina?

Sí. Y en especial sobre el piso de protección social fijado por la Organización Internacional de Trabajo (OIT) que ha sido aceptado para todos sus países miembros, entre ellos, Argentina. Hay cuatro garantías básicas: seguridad de ingresos para niños; para adultos que, por alguna razón, no puedan trabajar; para adultos mayores, y el cuarto es garantizar el acceso a los servicios de salud esenciales. Este último punto es impulsado junto a la Organización Mundial de la Salud. Todo el sistema de Naciones Unidas se ha unido para trabajar en esto. Eso es muy bueno.

¿Se puede lograr teniendo en cuenta que hay países no dispuestos a avanzar en políticas sociales?

Cuando un país acepta una recomendación de un organismo internacional se compromete.

Usted trabajó en la OIT. Si hay una realidad que ha cambiado, es la del trabajo. La flexibilización laboral es un signo de esta época caracterizada por la pérdida de derechos en un contexto de desempleo.

La flexibilización laboral es una necesidad del sistema. Pero se puede dar una protección social al trabajador en un contexto de desaparición de determinada labor. El punto es lograr que la riqueza que se produce en el sistema, que necesita flexibilización laboral, esté bien repartida. El concepto de piso de la protección social ha sido aceptado por los empleadores también. Fue después de la crisis mundial de 2008. Se dieron cuenta de que no había posibilidad de seguir sin incluir a las personas sin trabajo.

¿Qué aceptaron garantizar?

Saben que si no reparten sus ganancias habrá descontento y protestas. No se puede continuar un sistema en el que una parte se enriquece y otros se quedan al costado del camino.

¿Un ejemplo concreto?

La medida más eficaz es a través de los impuestos y políticas redistrubitivas. Por ejemplo, la Asignación Universal por Hijo en la Argentina, el programa Chile solidario, o la Bolsa familiar en Brasil.

Habla de organismos internacionales, la gobernanza mundial, sistemas que cuesta pensar eficaces.

Aunque la gobernanza mundial parezca un concepto intangible, poco a poco desde los organismos internacionales se han logrado avances. En Holanda hay un proverbio que dice que las personas que creen no tienen prisa.

¿Optimista a largo plazo con respecto a terminar con la pobreza?

Sí. Un profesor mío decía que la utopía de ahora puede ser la realidad de mañana.

¿Se puede empujar un poco a la gobernanza mundial para que concrete el fin de la pobreza?

El 2030 no está lejos. Otro factor importante es que la sociedad civil debe presionar a los gobiernos para terminar con la pobreza y para que cumplan los objetivos que se comprometieron acerca del tema.

Entrevista de Silvina Heguy publicada en el diario Clarín, Buenos Aires, 24 diciembre 2016, aquí …