Jeremy Rifkin: “El capitalismo será eclipsado por la economía del compartir”

Jeremy Rifkin: “El capitalismo será eclipsado por la economía del compartir”

Al economista Jeremy Rifkin no lo sorprende que la canciller alemana Angela Merkel lo llame para pedirle consejo. Pero se conmueve cuando habla del papa Francisco. Le muestro una foto donde Bergoglio besa a mi hija y, sorprendido, pregunta: “¿Usted podría hacerle llegar una copia de mi último libro? Está en sintonía con lo que este Papa argentino predica”. Pide un ejemplar de “La sociedad del coste marginal cero. El Internet de las cosas, el procomún colaborativo y el eclipse del capitalismo” y se lo dedica a Francisco. Allí, Rifkin postula que “en treinta años, el capitalismo no será el árbitro exclusivo de nuestra vida económica sino que deberá compartir escena con la ‘sharing economy’ y los ‘collaborative commons’. Es el primer sistema económico después del capitalismo y del socialismo; un cambio histórico en nuestra vida económica”.

-¿Qué lo produjo?

-Lo que yo llamo el costo marginal cero. Es lo que cuesta producir una unidad adicional de un producto o de un servicio una vez que se han pagado los gastos fijos. La ironía es que el mismo capitalismo ha dado origen a un nuevo sistema económico que lo reemplazará en parte. Podría ser una tragedia griega. O una comedia.

-¿De qué modo el capitalismo genera una nueva economía?

-Cuando enseño la teoría capitalista digo que cada emprendedor siempre está en la búsqueda de nuevas tecnologías que le permitan aumentar su productividad, reducir el costo marginal y poner en el mercado productos más baratos para generar así más ganancias. Sin embargo, nadie pudo prever que esta última revolución tecnológica era capaz de aumentar la productividad hasta reducir el costo marginal de muchos bienes y productos casi a cero.

-¿Es lo que usted llama la tercera revolución industrial?

-Absolutamente sí. Cada revolución económica en la historia tiene un rasgo en común y consiste en que tres revoluciones tecnológicas convergen en una plataforma: surgen a la vez nuevas formas de comunicación, de energía y de transporte.

-¿Por ejemplo?

-En la primera revolución industrial, del siglo XIX, la nueva tecnología de la comunicación fue la imprenta que reemplazó a la impresión manual. Esa revolución convergió con la máquina a vapor, el carbón barato, la locomotora y las ferrovías. En el siglo XX: la segunda revolución industrial. El teléfono, la televisión y la radio fueron los medios de comunicación. La electricidad, el petróleo barato y el transporte a combustión dieron origen a la sociedad de consumo, a los mercados globales.

-Lo que aún nos toca.

-Sí, pero es cada vez más difícil alimentar esta economía con combustibles fósiles cada vez más caros. Algunas tecnologías son obsoletas. La economía se lentificó, el producto bruto interno bajó y la desocupación creció. Y surgió una nueva convergencia de comunicaciones, energía y transporte: la tercera revolución industrial, que es la ‘sharing economy’ y los ‘collaborative commons’. La comunicación a través de Internet está comenzando a hacer converger energía por Internet y gps automáticos de transporte y logística. Las tres Internet crean una súper Internet de las Cosas (Internet of Things).

-¿Cómo funciona?

-Se trata de una plataforma que pone sensores en todas partes. Hoy en el mundo hay 14 mil millones de sensores monitoreando: campos de agricultura, rutas, depósitos de distribución, plantas de manufacturas. En nuestras casas, sensores que monitorean los aparatos y su consumo de electricidad. Para el 2030 probablemente haya 100 billones de sensores.

-¿Qué pasa con la privacidad y la seguridad de datos?

-Es la parte aterradora. También se podría incluir el ciber-terrorismo o el intento de las grandes empresas de monopolizar esto. Este gran cambio conduce a la monopolización de todo o a la democratización de todo. Asumamos la neutralidad. Google, Facebook y Twitter son compañías capitalistas que permitieron que millones de jóvenes produzcan y compartan su propia música, sus videos, su información. El fenómeno ha devastado algunas de las mayores industrias del mundo, ya que podremos producir nuestra propia energía y compartir todo. Estamos compartiendo, además, autos, casas, ropa, los juguetes de nuestros hijos.

-Según su libro, es posible si hay cohesión social. En Argentina, compartir con un desconocido se vuelve un riesgo por la inseguridad.

-Qué extraña ironía. En los países católicos la tradición del compartir es la esencia de la comunidad. Es interesante que el nuevo Papa venga de Argentina y que haya tomado el nombre de san Francisco, quien decía que hay que ponerse en el lugar del otro y mostrar compasión ante los humanos y toda la creación. Esta revolución tecnológica nos permite compartir nuestra economía unos con otros y al mismo tiempo preserva la creación.

Entrevista  de Marina Artusa, publicada en el diario Clarín, Argentina, 20 octubre 2014, aquí …